Una pizca de indulgencia solamenteque se borre por un rato la tristeza ya la vida me regale la tibieza un momento, nada más, algún instante Muy cansado de reproches y de ausencias pedacito de paz que estoy clamando mil rincones que me ven, estoy llorando una vida de injusticias e insolencias Y tan harto de toparme con malvados mil intrigas zancadillas y el dolor impecable mi conducta y mi labor miserable sin duda el resultado Sólo gana el ladino, el obsecuente ese vago, el rey de las intrigas agotadas ya pierden las hormigas y por ello el pedido es pertinente
Vengo de un mundo lleno de caminos, montaña, selva, mar, prado y arena. ¡Traigo una sed de paz, tan infinita!...Hazme un nido de amor para mi pena. Atahualpa Yupanqui
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